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“Un trabajo engorroso” desempeña Cristina Barrientos Romero en la Aduana General de la República en Santiago de Cuba. A propósito de cumplirse los 57 años de esa institución este 5 de febrero, Sierra Maestra se acerca a la vida de esta mujer

Escrito por YUNIER SARMIENTOS SEMANAT

por:http://www.sierramaestra.cu/index.php/titulares/29773-el-sano-orgullo-de-cristina

Cristina Barrientos Romero no disimula el orgullo que siente por sus 44 años en la Aduana General de la República. Comenzó formando parte del cuerpo de inspectores hasta que, desde hace algunas décadas, se adentrara en la gestión de información en la Oficina Secreta. “Un trabajo engorroso”, según expresa.

Dice esta santiaguera que la dedicación, profesionalidad y preparación son claves para el desempeño de las labores, en un departamento donde se genera y recibe documentación clasificada. Por sus manos fluyen datos que luego son necesarios para esclarecer incluso, casos del Minint, y que luego engrosarán el patrimonio documental de la Aduana.

Pero Cristina deja ver que, el hecho de alcanzar la condición de Vanguardia Nacional durante cinco años consecutivos por el trabajo de la especialidad, habla muy bien de la calidad de lo que hace, y no solo ella, sino también el equipo que le acompaña y en el cual también hay jóvenes.

“Egresados del Pre, técnicos de nivel medio y universitarios han dado continuidad al trabajo aduanal, ahora con mejores condiciones. En aquellos tiempos se laboraba con limitaciones, pero igual se cumplían las exigencias de supervisión, control y fiscalización.

“Independientemente de la nueva tecnología de Rayos X que ahora tenemos, y que ayuda al oficial de Aduana, contamos con un equipo de técnica canina, habilitado y reconocido a nivel nacional por la detección de droga en frontera”, subrayó Cristina, al tiempo que se refirió a los resultados sobresalientes obtenidos en el recién impartido curso nacional de archivo, realizado en La Habana.

El orgullo de Cristina no estaría completo si no hablara de su labor como dirigente sindical por 20 años, de los galardones y condecoraciones que les han sido conferidas por parte del Consejo de Estado, de organizaciones políticas y de masas, entre estas la Orden Ana Betancourt, a propuesta de la Federación de Mujeres Cubanas.

A decir de esta mujer, el amor por la Aduana se extiende a varios integrantes de su núcleo familiar, entre ellos, su hija, quien se desempeña como oficial en la línea de enfrentamiento y salida de vuelos del aeropuerto internacional Antonio Maceo. También está su nieta de ocho años, a la que suele vérsele vestida de aduanera durante los desfiles del Primero de Mayo, en la Plaza.

 Sobre los hombros de Cristina también recae la noble misión de ser Delegada de circunscripción durante varios mandatos. En ese esfuerzo ella agradece, a sus vecinos, a la familia que siempre le apoya, y por supuesto a la Aduana, esa casa grande que le acoge desde hace más de cuatro décadas y a la que le debe en gran medida su carácter.