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En un contexto convulso, cuando el mundo se desmorona por el azote del coronavirus, debemos lidiar con un presidente como Donal Trump, que no se cansa. Cuando todas las fuerzas se unifican para salvar vidas y encontrar una cura para el virus, el mandatario de EE.UU redobla el bloqueo contra países como Venezuela, Nicaragua, Irán, Cuba y otras naciones. Pero que podemos esperar si en su propio país ha demostrado inoperancia, lentitud y escasa percepción del riesgo de esta pandemia.

Trump y su camarilla prefieren poner la economía por encima de la salud, sin embargo, esto no es nuevo para nadie y por si fuera poco, el sentido común se pierde entre los poderosos al no ver claro si saldrá electo nuevamente en las elecciones que se avecinan, evidente, como los miles de muertos, enfermos y azotados no opinan, esta decisión recae en las manos de su alabada "democracia". 

Las denuncias al bloqueo contra Cuba y su cese en tiempos de pandemia han sido ignoradas y más que ignoradas aguidizadas, impidiendo que lleguen a la isla insumos imprescindibles para la atención de infectados y el combate contra el Covid-19 como respiradores, test-diagnósticos y mascarillas. Ha pesar de ello Cuba evidencia su capacidad de amor y solidaridad, los empeños del gobierno se tornan a la asistencia de su pueblo, la garantía de la vida y la ayuda humanitaria mediante el envío de brigadas médicas al mundo. Cuba, no gasta sus energías en las locuras de Trump. Un presidente que culpó a China de este virus para desestabilizar su economía, luego retira fondos destinados a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los acusa de inoperantes ante este virus, en su propio país ataca al gobernador de Nueva York de no haber actuado rápido, causando miles de muertes, subestima el efecto de la pandemia llamándola "catarrito" y para rematar, el mismo "doctor graduado" propuso Clorox para combatir el virus, ocasionando varios intoxicados que como él, carecen de cordura. Un presidente contagiado sí, pero de locura, hoy pasa a la historia no como héroe sino como un famoso villano.
 
Por: Noedys Rodríguez Candelario