De una buena actuación deviene una historia para imitar.

El pasado 16 de agosto, la Aduana Ciego de Ávila recibió una llamada telefónica que dejó a muchos consternados de tristeza, era la primera vez que se nos daba un caso de esa índole. Había fallecido un joven cubano de 18 años en un hospital de Argentina, sufría una rara enfermedad linfática y el estado Cubano lo había mandado a ese país para tratamiento médico. Los familiares contactaron con la aduana para ver la posibilidad de que el cadáver entrara el 22 de agosto de 2016 por el Aeropuerto Internacional Jardines del Rey de Cayo Coco.
 
Inmediatamente se tomaron todas las medidas pertinentes para el control y se orientó a la familia sobre los pasos a seguir.
 
El 8 de septiembre la Aduana recibió una carta dirigida a Edelzo Díaz Santos; Jefe de la Aduana Ciego de Ávila y firmada por Armando Marrero Torres, padre del joven fallecido, quien agradece los esfuerzos y la dedicación que realizó la entidad y en especial la 1ra Oficial para la Atención a la Población Gilce Santana García.
 
Es reconfortante saber que existan personas que a pesar de su dolor reconozcan la labor que realiza la aduana en frontera. Una vez más queda demostrado que sin dejar de cumplir con el deber la aduana puede brindar un buen servicio y aliviar el sufrimiento de un padre con un trato amable y profesional.
 
El cumplimiento del deber se hace más placentero cuando se recibe el reconocimiento moral por la labor realizada. 
 
Carta de Armando Marrero, padre del joven fallecido