«Mientras exista el imperialismo, el Partido, el Estado y el pueblo, les prestarán a los servicios de la defensa la máxima atención. La guardia revolucionaria no se descuidará jamás. La historia enseña con demasiada elocuencia que los que olvidan este principio no sobreviven al error».
Fidel Castro Ruz, Informe central al Primer Congreso del Partido, en 1975.
El progreso científico y tecnológico, aliado al crecimiento exponencial del comercio mundial, han planteado nuevos retos. La responsabilidad de los Estados de crear y mantener un régimen de seguridad para la protección de las armas de destrucción en masa, el material radiológico utilizado con fines pacíficos, los delitos transnacionales como el tráfico de drogas y el lavado de activos, requiere, entre otras cosas, de la provisión de capacidades para prevenir, detectar y responder a estas amenazas.
A los riesgos anteriores, se adiciona el incremento de la mercadería no comercial y la tendencia al incremento del tráfico de drogas; y los ingeniosos modos de operar utilizados por presuntos evasores de las regulaciones nacionales y las organizaciones delictivas que operan desde el exterior. Lo anterior hace cada vez más compleja la detección de delitos transfronterizos, por lo que la preparación integral de los oficiales de Aduana a cargo de la seguridad de nuestras fronteras internacionales resulta vital, para el enfrentamiento oportuno a estos delitos transnacionales.






